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Encuentro con Xavier Vanwijck, ingeniero aeroespacial

Xavier Vanwijck trabaja en el Onera*, el centro francés de investigación aeroespacial, y se trata de su primer puesto en el sector. Su trabajo se centra en la investigación, pero Xavier nunca se aleja demasiado de la realidad. De hecho, la colaboración europea, las aplicaciones concretas de sus hallazgos y las conversaciones con los futuros utilizadores también forman parte de su trabajo cotidiano.
Encuentro con un ingeniero abierto sobre el mundo…

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IOONOS: ¿Cómo llegó a este puesto de investigador en el sector espacial?

Xavier Vanwijck: Estudié durante cinco años en la Universidad de Lieja, en Bélgica, y obtuve un diploma de ingeniero electromecánico especializado en aeronáutica. Después me instalé en París, donde trabajé durante unos años en el sector informático. En aquella época, el espacio y los grandes hallazgos no formaban parte de mis actividades. Pero un día, me fui a dar una vuelta al museo del Aire y del Espacio de Le Bourget (Francia), apunté los nombres de los organismos y las empresas del sector espacial y les mandé un currículum. Y así fue como llegué al Onera* hace siete años.

IOONOS: ¿En qué consiste su trabajo?

Xavier Vanwijck: Mi trabajo consiste en diseñar sistemas que vigilan el espacio desde el suelo o el suelo desde el espacio. Hace unos años, los militares estadounidenses eran los únicos que podían decir con exactitud lo que sucedía en el espacio. Para todos los países, resulta importante conocer la misión de los satélites que los sobrevuelan y poder prever los riesgos de colisión. A los países europeos les hacía falta una serie de programas capaces de reconocer de manera automática lo que ocurre en la zona barrida por un radar. El segundo aspecto de mi trabajo tiene que ver con el medioambiente. Al mezclar datos ópticos de observación de la Tierra con datos procedentes de radares, se obtiene una información más amplia que la que proporciona una imagen de satélite clásica. Esto nos permite cartografiar más precisamente la biomasa. El objetivo es diseñar un nuevo tipo de sensores, que serán transportados por satélites o por drones (aviones sin piloto).

IOONOS: ¿Cuáles son sus herramientas de trabajo?

Xavier Vanwijck: Me paso la mayor parte del tiempo en el ordenador haciendo simulaciones. A veces, también utilizo la pizarra para analizar un sistema, actualizar las condiciones, optimizar su funcionamiento, etc. Intercambio muchas informaciones con los demás ingenieros y con las demás corporaciones.

IOONOS: ¿Con quién le toca trabajar?

Xavier Vanwijck: En el Onera, hay muchos departamentos y sectores distintos, con lo cual suelo trabajar con especialistas en optrónica o en radares. También dirijo proyectos a nivel europeo, en particular con Alemania y el DLR*. Hay suizos, alemanes, británicos, etc., y todos tratamos de llegar a una solución consensual. En mis tareas de investigación, me toca entrar en contacto con los utilizadores, los que explotarán los datos obtenidos por nuestros sensores, ya sean investigadores que trabajan en el sector medioambiental, agricultores que los utilizan para vigilar sus cultivos, ONG en sus intervenciones de emergencia, etc. Me reúno a menudo con ellos para encontrar las soluciones más adaptadas.

IOONOS: ¿Cuáles son las dificultades de su trabajo?

Xavier Vanwijck: Es un trabajo muy flexible, con mucha libertad. La dificultad consiste en no cernirse únicamente a lo que sabes hacer. Tienes que ir más allá, superarte, ponerte en situación de riesgo. Para los próximos años, el desafío para los ingenieros va a ser abrirse a toda Europa, asociarse y compartir conocimientos, conservando obviamente el nivel de excelencia.

IOONOS: ¿Qué consejos le daría a un joven que quiere hacer su trabajo?

Xavier Vanwijck: Como para cualquier otro trabajo, le aconsejaría que se sentase cinco minutos y se preguntara honestamente: "En el fondo, ¿me interesa de verdad este trabajo?"... Son sólo 5 minutos, pero te pueden cambiar la vida… El primer trabajo empieza a dibujar los contornos de una carrera, por eso vale la pena tomarse el tiempo de elegirlo bien. Fuera de eso, el mejor consejo que le puedo dar es que procure ser fiel a sí mismo. Hay cantidad de ingenieros distintos y puestos para personas muy diferentes. Es cierto que necesitamos ingenieros, pero lo que más falta nos hace son personalidades.

IOONOS: El espacio para usted ¿es un sueño?

Xavier Vanwijck: Al fin y al cabo, tuve mucha suerte. Me encanta lo que hago, el espacio me hace soñar, porque es el único lugar en el que el hombre puede dar rienda suelta a su necesidad de hacer las cosas en grande. La gran aventura espacial es gratificante, pero lo importante es actuar por el bien de la humanidad, para los demás. Por eso me oriento cada vez más hacia el medioambiente. El ingeniero, con las soluciones que puede aportar, es una persona que trabaja esencialmente para los demás.

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